Fundación Artemisan elabora un nuevo informe que analiza la evolución de los incendios forestales
Los grandes incendios forestales representan hoy uno de los mayores retos ambientales, sociales y económicos para España. Aunque suponen únicamente una pequeña parte del número total de incendios, concentran la mayor parte de la superficie forestal afectada y generan los impactos más graves sobre las personas, el patrimonio natural y el medio rural.
Los datos oficiales de la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF) muestran que estos grandes incendios han adquirido un peso creciente en las últimas décadas, tanto en extensión como en capacidad destructiva. En el periodo 2010-2023, el tamaño medio de los grandes incendios forestales – aquellos que superan las 500 hectáreas -alcanzó las 2.246 hectáreas por gran incendio, un 36 % más que durante la década anterior.
Con el objetivo de contribuir al debate y proponer soluciones, Fundación Artemisan ha presentado el informe «La nueva realidad de los incendios forestales en España, más allá de la extinción: prevención y gestión del territorio», un documento que analiza la evolución de este fenómeno, identifica los principales desafíos de futuro y plantea una nueva estrategia basada en la prevención, la gestión activa del territorio y la coordinación entre administraciones.
Resultado de la interacción de múltiples factores
El informe concluye que los grandes incendios forestales son el resultado de la interacción de múltiples factores. Entre ellos, destacan el abandono progresivo de la gestión del territorio y de los usos tradicionales del monte, la acumulación de combustible vegetal, la creciente continuidad de las masas forestales y las condiciones meteorológicas extremas que favorecen la ignición y propagación de los incendios forestales.
Ninguno de estos factores, por sí solo, explica la nueva realidad de los incendios; es su combinación la que ha incrementado la vulnerabilidad de los paisajes forestales.
Cabe señalar que los incendios tienen consecuencias que van mucho más allá de la superficie forestal afectada y, por ello, el documento analiza sus efectos sobre la biodiversidad, el suelo, la calidad del aire y del agua, la economía, la agricultura y la ganadería, la salud, las infraestructuras y la cohesión social, con consecuencias que pueden prolongarse durante décadas.
Además, analiza los cambios de comportamiento de estos incendios, que son capaces incluso de generar su propia meteorología, producir focos secundarios a kilómetros de distancia, experimentar cambios bruscos y pasar rápidamente de afectar a la superficie a propagarse por las copas de los árboles.
Por ello, la entidad señala que la extinción seguirá siendo imprescindible, pero no puede ser la única respuesta. En este sentido, defiende que un territorio previamente gestionado permite reducir la intensidad del fuego y, al mismo tiempo, facilita el trabajo de los servicios de extinción cuando se produce un incendio.
Unidades de Protección Perimetral
Una de las propuestas más novedosas que incluye el documento es la creación de Unidades de Protección Perimetral (UPP), áreas de entre 3.000 y 5.000 hectáreas delimitadas mediante franjas preventivas de aproximadamente 200 metros de anchura, apoyadas preferentemente en infraestructuras existentes (carreteras, caminos, ríos o líneas eléctricas), para compartimentar el territorio y limitar la propagación de los grandes incendios forestales.
La superficie de cada UPP debería definirse en función de las características del territorio, el tipo de hábitat, la disponibilidad de infraestructuras, el modelo de gestión y las condiciones geográficas, con el objetivo de maximizar su eficacia preventiva.
Una propuesta novedosa pero factible, que podría ser especialmente eficaz contra la gran extensión que alcanzan estos grandes incendios forestales, que, si bien son menos frecuentes, en la actualidad han aumentado en un 36 % el tamaño de superficie quemada en la década anterior y la han duplicado respecto a los años 70.
15 propuestas para una nueva estrategia de prevención y gestión de incendios
A las UPP, se suman otras 14 propuestas para una nueva estrategia de prevención y gestión de los incendios forestales en España, que exigen un compromiso compartido entre administraciones, propietarios, gestores y la sociedad. Las propuestas se configuran como una hoja de ruta para avanzar hacia un territorio más preparado y gestionado frente a los desafíos del futuro.
Entre las medidas generales, destacan situar la prevención como prioridad estratégica, la mejora de la coordinación institucional y la reducción de barreras administrativas, convertir la prevención en una política de defensa contra los incendios forestales, el impulso de una economía forestal activa como herramienta de prevención y el impulso de la ganadería extensiva y los usos tradicionales como la actividad cinegética.
Las medidas específicas recogen el impulso de la gestión forestal activa, el desarrollo de paisajes multifuncionales, la ejecución de los Planes de Ordenación Forestal, el apoyo a los propietarios forestales, la valorización de los productos forestales, la protección del entorno urbano-forestal, la mejora de la inversión en innovación y tecnología, la restauración del territorio tras los incendios y restricciones en el medio natural cuando los índices oficiales determinen un nivel de peligro de incendio muy alto o extremo.
En conclusión, Fundación Artemisan considera necesario superar la visión que contrapone conservación y actividad económica en el medio rural y avanzar hacia un modelo en el que producción, conservación y prevención formen parte de una misma estrategia territorial.


