La ciencia demuestra la selectividad y efectividad de los métodos de control de depredadores
Un estudio de Fundación Artemisan publicado en Wildlife Biology concluye que los métodos selectivos son eficaces para controlar depredadores, siendo prácticamente nulas las capturas de especies no objetivo
Un estudio de Fundación Artemisan publicado en la revista científica Wildlife Biology demuestra que los métodos selectivos permiten controlar depredadores mientras se minimizan las capturas de otras especies que no son el objetivo de actuación.
El estudio, que ha contado con la colaboración de la Federación Extremeña de Caza y la Universidad de León; da respuesta a la preocupación por que las actuaciones de control de determinadas especies puedan afectar accidentalmente a otras especies de fauna silvestre.
La investigación, desarrollada durante tres años, entre 2021 y 2023, en un coto de caza de Extremadura, ha analizado la selectividad y eficiencia de diferentes métodos de trampeo y modalidades de caza dirigidos al zorro, la urraca y el jabalí; en un entorno con una elevada diversidad de fauna y presencia de especies protegidas, entre ellas el lince ibérico.
Los resultados son especialmente relevantes en un contexto en el que la selectividad constituye uno de los principales requisitos de cualquier actuación de gestión de poblaciones. El trabajo concluye que, cuando el control se realiza mediante métodos homologados y por personal especializado, la captura de especies no objetivo puede mantenerse en niveles anecdóticos.
Hasta un 99,44 % de selectividad
Uno de los datos más destacados de la investigación corresponde a las jaulas metálicas utilizadas para el control de la urraca, que alcanzaron una selectividad del 99,44 %. Durante las 1.410 jornadas de trampeo se capturaron 354 urracas y únicamente dos ejemplares de tórtola turca, que fueron liberados posteriormente.
También se registraron elevados niveles de selectividad en los lazos propulsados empleados para el zorro. La trampa Collarum alcanzó una selectividad del 95,24 %, frente al 83,33 % del Belisle Selectif. Además, la investigación determinó que el Collarum presentó una eficiencia significativamente superior, con una media de 4,53 zorros capturados por cada 1.000 noches de trampeo, frente a 1,63 en el caso del Belisle Selectif.
Estos resultados adquieren una especial importancia porque el estudio se realizó en un territorio en el que se detectó una amplia comunidad de fauna silvestre. Durante el periodo de investigación se observaron, entre otras especies, lince ibérico, águila imperial ibérica, águila perdicera, búho real, gineta, garduña, tejón y meloncillo; además de las especies objeto de control.
En este sentido, concluye que lo relevante no es si se realiza o no control, sino cómo se realiza, qué método se emplea, quién lo ejecuta y en qué momento. Así, la gestión basada en criterios científicos permite seleccionar las herramientas más adecuadas para cada especie y contexto y reducir al mínimo los riesgos para el resto de la fauna.
No todas las modalidades de caza son igual de eficaces
El estudio confirma que no todas las modalidades de caza son igual de eficaces. Así, en el caso del zorro, la caza con perros en madriguera fue la más eficaz, mientras que para el jabalí la modalidad de espera obtuvo mejores resultados que la caza del jabalí al salto. En total, se llevaron a cabo 101 jornadas de caza, con 737,2 horas de esfuerzo, en las que se capturaron 47 jabalíes y 39 zorros.
El estudio también identifica diferencias en la eficiencia según la época del año. Los investigadores recomiendan concentrar los esfuerzos de control de zorro y urraca entre enero y junio, coincidiendo con el periodo reproductor de las especies de caza menor, mientras que el control del jabalí debería desarrollarse principalmente entre julio y diciembre.
Formación, especialización y seguimiento: claves para una gestión responsable
Los resultados ponen de manifiesto que la selectividad no depende únicamente del método utilizado, sino también de la formación y experiencia de las personas encargadas de desarrollar las actuaciones. Así, en el estudio, el trampeo fue realizado por un especialista en control de depredadores formado y las acciones de caza fueron llevadas a cabo por cazadores formados y con experiencia previa, siguiendo las autorizaciones y la normativa regional vigente.
Para José Antonio Torres, responsable del estudio, “la gestión de poblaciones debe apoyarse en métodos científicamente evaluados, profesionales capacitados y un seguimiento de las poblaciones que permita comprobar sus resultados y detectar posibles impactos sobre especies no objetivo”.
Control de depredadores y mejora del hábitat deben ir de la mano
La publicación señala, además, que el control de depredadores no debe plantearse como una medida aislada, sino formar parte de una estrategia de gestión más amplia. Así, el estudio señala que las actuaciones destinadas a favorecer la recuperación de especies de caza menor y otras especies afectadas por la depredación deben combinarse con la mejora de la calidad y heterogeneidad del hábitat.
De esta manera, un territorio con mayor diversidad de refugios y recursos puede contribuir a reducir la presión de depredación y favorecer poblaciones de presas más equilibradas y sostenibles.
El trabajo ha sido realizado gracias a la financiación y colaboración de la Federación Extremeña de Caza, a través de sus ayudas a la investigación del sector cinegético 2020-2023.
Enlace a la publicación científica: https://nsojournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/wlb3.01705

